Salud

El derecho a la salud se recoge en la constitución de la Organización Mundial de la Salud (OMS / WHO) de la siguiente manera: “El goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano sin distinción de raza, religión, ideología política o condición económica o social.”

El derecho a la salud no es el derecho a gozar de buena salud o a estar libre de enfermedades. Esto es así debido a que la salud está sometida a variaciones que escapan del control de los estados y que dependen de factores ambientales, factores genéticos, factores culturales o factores como decisiones individuales poco saludables.

El derecho a la salud hace referencia a la obligación que tienen los Estados de generar condiciones para que todos sus ciudadanos puedan vivir lo más saludablemente posible.

Estas condiciones incluyen la disponibilidad garantizada de servicios sanitarios -equitativos y de calidad- y elementos determinantes de la salud tales como el acceso al agua limpia potable y a condiciones sanitarias adecuadas, el suministro de alimentos sanos, una nutrición conveniente, una vivienda apropiada, entornos saludables en el trabajo y el medio ambiente, acceso a la educación y acceso a información sobre cuestiones relacionadas con la salud, incluida la salud sexual y reproductiva. El derecho a la salud está por tanto recogido como un derecho humano fundamental. Esto es de gran importancia considerando que los derechos humanos protegen a las personas y los grupos de personas de las acciones que menoscaban las libertades fundamentales y la dignidad humana.

DISCAPACIDAD INTELECTUAL Y SALUD: DERECHOS, DESIGUALDADES, EVIDENCIAS Y PROPUESTAS

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